DÍA 1

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DÍA 1

DÍA 1. Mis últimos 21 días opositando

Porque no es lo mismo contarlo que vivirlo,  les voy a explicar mis últimos 21 días, mis últimos 21 días opositando a Gestión Procesal, con mis grises, mis oscuros y mis claros. Absolutamente todo, la realidad de una opositora a Gestión procesal.  Mi nombre es Jelen, en IG @lapizarradejelen, tengo 25 años y voy a presentarme por la Comunidad Autónoma de Madrid. Ahora mismo con los nervios a flor de piel como me imagino que los tendrán todos también.
Una forma de que no se sientan solos en este camino, que para bien o para mal, está llegando a su fin de ciclo, mis últimos 21 días opositando. Ayer hablaba con un amigo y le decía: llevo año y medio esperando volver a examinarme. Menos mal que la incertidumbre de la fecha del examen se ha terminado porque era bastante angustioso. Quedan tres semanas para el día D. Ya está aquí. Nunca he tenido más ganas de que que suceda algo tanto como ahora con el 23-N.
Hoy me levanto a las 8.30 h. Me pongo a desayunar un café con leche en mi taza de la suerte. Sí, la tengo. Me encanta. Ya os contaré cosas de ella. Tiene mucha historia. Ya tengo el hábito de estudiar hasta las 14.00 horas. Ya es una inercia pura en mi vida de opositora.  Todo es un ciclo que se repite durante la mayor parte de la semana, del mes o incluso del año. Una rutina marcada con un objetivo.

Lo reconozco, hoy me ha sonado la alarma y me he hecho la dormida, cinco minutos más, pero la responsabilidad aparece. Ayer no os penséis que salí a celebrar nada. Una peli y manta. Me apetecía ver por enésima vez Pretty Woman.Poco más.

Me he ido a la biblioteca cercana a mi casa. Café en mano, al lío. Hoy he estudiado procesal civil y repasado el 1er Intensivo de mi preparador (todo procesal penal) hasta las 20.00 h. Me ha cundido!! Noto la presión pero todavía la sé manejar aunque debo reconocer que tengo un poco de miedo con la posibilidad de suspender. Uf, no quiero. Hoy me encuentro bien emocionalmente pero soy consciente que cuando se acerque pues me vendrán los fantasmas del pasado.
Pero… ¿no les pasa que sintiendo la presión tan cerca, no hay ni un segundo que perder? Ahora todo se reduce a horas sin descanso, paradas justas a comer y alguna llamada a mis padres. Ellos viven en Fuerteventura, ojalá estuvieran aquí. Eso sí, la videoconferencia de todos los días hace que los sienta muy cerca.
Son las 21.00 horas. A cenar. Mañana más.